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El cuento del capitán Limón

El cuento del capitán Limón
Había una vez un capitán pirata al que todos llamaban Capitán Limón. Era conocido por ese nombre, porque al pirata le encantaba conquistar campos de limoneros para hacer una bebida súper especial, la limonada.

El cuento del capitán Limón

20 Marzo 2020

Había una vez un capitán pirata al que todos llamaban Capitán Limón. Era conocido por ese nombre, porque al pirata le encantaba conquistar campos de limoneros para hacer una bebida súper especial, la limonada.

No había día en el que el capitán limón no bebiera una o dos veces limonada.

 

EL Capitán Limón, tenía un gran cargamento de limones en su barco pirata.

A el le encantaba y decía que era la bebida de los héroes y dioses. Además, al capitán limón le encantaba cocinar, y siempre estaba preparando nuevas recetas que tenían al limón como el principal ingrediente. Pero los marineros piratas quería probar otro tipo de alimentos, decían estar cansados de los limones y que quería robar en campos de lechugas o de manzanas.

 

Los piratas de vez en cuando se burlaban de su capitán y le escondían los limones para hacerlo rabiar. Pero le respetaban, porque aunque estaba un poco más flacucho de lo normal en un pirata, era un pirata valiente y fuerte, que tenía una energía fuera de lo común.

 

Un día y sin saber cómo, la comida de las despensas del barco desaparecieron, y no había manera de que los peces picaran el anzuelo.

 

Alguien les había robado la carne y las verduras a los piratas del Capitán Limón y había asustado a los peces. Y se encontraban en alta mar y sin viento para navegar...

 

- ¿Y qué haremos ahora? -se lamentaban los piratas.

 

Estaban muy lejos de cualquier puerto, y sin viento, el barco no podía avanzar.

El Capitán Limón les ofreció compartir sus deliciosas recetas de limones, pero los piratas dijeron que preferían seguir esperando a que algún pez picara. Mientras tanto, fueron comiendo cereales, huevos y leche, pero pronto se acabó.

 

Viendo a sus hombres cada vez más débiles, El capitán Limón tomó la decisión de ponerse manos a la obra en la cocina y preparar algunas de sus deliciosas recetas a base de limones. Cuando los piratas se encontraron con aquel festín, ni se lo pensaron. En un abrir y cerrar de ojos se lo comieron todo.

 

- ¡Uhm, qué bueno está esto! -decían mientras devoraban la comida.

 

Al día siguiente, El Capitán Limón volvió a preparar la comida, y los piratas volvieron a comer con apetito, y enseguida recuperaron las fuerzas que necesitaban para continuar con su viaje.

 

A los pocos días el viento volvió a mover las velas del barco y pudieron navegar. Los piratas retomaron su viaje hacia el puerto más cercano para reponer víveres.

 

Cuando llegaron a un puerto con mercado, a alguien se le ocurrió preguntar:

- ¿Qué hemos estado comiendo estos días?

- Mis famosas y deliciosas recetas de limón -respondió el capitán.

- ¿¿En serio?? -dijeron los piratas, todos a la vez.

- Vaya, no estaban tan mal mis recetas ¿no? -preguntó el Capitán Limón.

- Estaba todo riquísimo - respondieron los piratas.

- Entonces carguemos muchos limones además del resto de la comida necesaria! -gritó el capitán.

 

Los piratas se miraron los unos a los otros sorprendidos y después de unos segundos, se echaron a reír y dijeron:

- ¡Más limones!

 

Y así fue como los piratas del Capitán Limón empezaron a comer más limones con sus variadas recetas. Y, aunque no le quitaron el mote a su capitán, dejaron de burlarse de él.

 

De la comida robada nunca se supo nada, aunque hay quien piensa que fue el propio capitán quien la escondió, cansado de burlas sobre su forma de comer, para darles una lección. Pero eso, solo son rumores.